Desinforma y reinarás: ¿Qué es la UniCABA?

Por Florencia Viva

Clases públicas, estudiantes movilizados, profesores convocando a paros. En otras situaciones esto ha sido visibilizado, y por supuesto estigmatizado en los grandes medios, y la sociedad toda estuvo al tanto de los reclamos o de lo que sucedía. Incluso sin tener toda la información o convirtiéndose en eco de las declaraciones de algún nefasto televisivo, la gente sabía que algo pasaba, que algo estaba movilizando a la comunidad educativa. Ahora ni un sonido. Ahora desconocimiento.

Todo comenzó con una encuesta en Twitter por parte de alguna cuenta oficial gubernamental: “¿Te gustaría que los maestros de tus hijos sean profesionales universitarios?” Y, claro, por supuesto, cómo no, faltaba más.

El 22 de noviembre de 2017 se presentó por primera vez el proyecto en el MAMBA (Museo de Arte Metropolitano de Buenos Aires) sin haber hecho consulta alguna a lxs estudiantes, auxiliares, docentes, no docentes, consejerxs y rectorxs de ningún instituto terciario de la Ciudad de Buenos Aires. Todxs ellxs, por supuesto, se enteraron de manera posterior al anuncio de que se estaba planificando esta tremenda reforma y de sus gravísimas implicancias. Menos de veinte días después, el Proyecto de Ley para la creación de la “Universidad de Formación Docente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires” ya estaba presentado en la legislatura porteña. ¿Qué no te dicen? Los 29 institutos de formación docente que actualmente existen en el distrito van a dejar de existir.

Una de las razones principales por las que no hay demasiadas personas enteradas de este conflicto es que el Gobierno de la Ciudad es ya un experto en dibujar cualquier medida de ajuste o regresiva como un avance. La presentación hecha por Diego Meiriño (cuadro gerencial del Ministerio de Educación de CABA) en la Comisión de Educación de la Legislatura está llena de palabras simpáticas que por supuesto no necesariamente tienen algo que ver con la educación: “futuro”, “digital”, “herramientas”. No podría ser de otra manera si consideramos que la Ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña (en cuya gestión el presupuesto para el área pasó de 30%  a 18%), es licenciada en Ciencias Políticas, igual que su subordinado Jorge Tarulla. Diego Meiriño, por otro lado, es Ingeniero Químico.

unicaba

El planteo es simple: el docente no es un educador, sino un facilitador. La digitalidad es la que enseña, el futuro corre por la mano de la tecnología. Tecnología que por supuesto nunca llegó a ninguno de los 29 institutos de formación docente que actualmente existen en el distrito que gobierna el Pro hace más de diez años. La presentación se pretende innovadora, disruptiva, proponiendo prácticas y metodologías que ya existen en los institutos afectados. El proyecto de ley que propone la unificación de 29 centros educativos para  docentes tiene dos carillas y ninguna certeza más que la de saber que vienen contra todo.

Se propone en el proyecto que de manera categórica se diluyan los cogobiernos y esquemas de autoridades existentes en los institutos actuales. La nueva universidad que nos llevará al futuro tendrá un Rector designado por el Poder Ejecutivo de la Ciudad, en cuya falda recaerán las siguientes responsabilidades (anote, señora, señor): la organización de la universidad, la aprobación de todos los planes de estudio, las contrataciones de docentes y no docentes, el estatuto laboral docente del instituto, y más y más yerbas relativas a la vida académica. Un Rector con superpoderes que, además, manejará un presupuesto que año a año determinará el Poder Ejecutivo.

Autonomía universitaria. Ya es algo incuestionable en todos los institutos educativos de todos los niveles del país. Pero no, el Proyecto de Ley estipula que la Legislatura de la Ciudad puede intervenir la UniCABA por hasta 6 meses por las razones más ambiguas y manipulables que se nos puedan ocurrir: “alteración del orden público” y “conflicto insoluble dentro de la institución”.

La eliminación de los 29 institutos y la creación de la UniCABA amenaza la libertad de cátedra, la autonomía de los institutos de educación, muchísimos puestos de trabajo de los que no fue garantizada su continuidad, e incluso los títulos de carreras terciarias expedidos o por expedir. La UniCABA, además, entregaría títulos docentes válidos exclusivamente en la Ciudad de Buenos Aires.   Títulos para los cuales no hay planes de estudio armados y menos aún un edificio que permita tamaña institución y que unifique a todxs lxs estudiantes de profesorados y magisterios.

También es importante mencionar a los afectados invisibles de esta reforma: los traductorados. Carreras que se cursan en estos institutos terciarios, que tienen un gran nivel académico reconocido internacionalmente, y que ni tuvieron una mención en el Proyecto. Literalmente no se sabe si seguirán existiendo instituciones públicas donde estudiar Traductorados Literarios, Científicos e Interpretariados.

Por todas estas razones, nadie sabe nada. Institutos de enseñanza superior con muchísimos años de tradición y trayectoria que aún así tienen planes de estudio actualizados como el I.S.P. Joaquín V. Gonzalez o el I.E.S. En Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández, van a ser borrados del mapa. Repudios hay muchísimos de referentes de la educación como Manuel Becerra, Graciela Morgade, Pablo Gentili o Liliana Sanjurjo. Organismos tales como el CONICET, la Asociación Argentina de Traductores e Intérpretes (AATI), las Facultades de Filosofía y Letras  y de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, el Colegio Nacional de Buenos Aires y muchos más han brindado su rechazo a este Proyecto. Los gremios docentes, los centros de estudiantes, hasta los rectorados de las diferentes instituciones. Pero ellos nos traen el futuro. Este futuro de ajuste y recorte, este futuro de lo privado por sobre lo público.

Esta hegemonía cultural desde arriba y este diálogo a oídos sordos.