Vigilante: el arte de destruir un estereotipo

Por Lucía Igol

    La garita que se ve en escena primero la oculta y después, la revela. Ese espacio diminuto, poco hogareño, poco hospitalario, es una marca urbana: aquí alguien vigila, aquí se encuentra alguien que pone el ojo en unos para proteger a otros de algo, de alguien. Hay un lugar hacia el que mirar, algo a lo que no quitarle el ojo de encima.

     Pero en Vigilante se trata de desajustar esa frontera que divide a aquel que observa del observado que se oculta. Todo confluye en la voz y el cuerpo de Mariana De La Mata, que hace convivir la pantomima de una masculinidad estereotipada (la “actitud chabón”) con un decir sensible que desarma el estereotipo sin caer en la facilidad de construir su opuesto.

     En ese espacio pequeño y cerrado de la garita todo se hibrida: la gestualidad tosca de uniforme policial es hablada por un discurso de madre. La vigilante excede el puesto laboral y se complejiza, porque es mujer y es humana. El relato se arma de a retazos, como si hubiera una tela rota que solo puede rearmarse dejando ver el grosor de las costuras, tejido inesperado, confluencia de imágenes que corren al personaje de todo lo que de antemano podríamos figurarnos sobre ella.

    De a poco la vigilante nos deja que la miremos, que construyamos un lugar más allá del rectángulo, una intimidad más allá del uniforme. La garita es espacio de trabajo pero es también espacio personal: está plagada de huellas, está habitada. La vigilante-vigilanta cuida y riega plantas para decorarla. Es también, entonces, espacio estético. No está uniformada la garita, es propia, es escenográfica.

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   Lo que sabemos es que cuida a sus hijas a la distancia. Habla con ellas por audios de WhatsApp­. Su discurso, tierno y brusco a la vez, nos hace descubrir a la madre. Las palabras pintan una escena hipotética sobre el afuera: lejos, en alguna casa del conurbano, dos niñas esperan a la madre, que trabaja por las noches. La mayor cuida a la menor, es un rol que su madre le asigna enfáticamente. Ese lenguaje de ternura materna dicho de a retazos (“de a audios”) elabora una imagen más amplia sobre esa familia. Ella está ahí, trabajando, para ellas. Ella las piensa y así deja que nosotros también las pensemos y, por qué no, las veamos. Les habla, les recomienda. Las aconseja desde un sentido común que escapa a lo políticamente correcto, pero que nos conmueve.

    La dramaturgia de Laura Sbdar hilvana intimidad con rudeza: vigilar las casas de los ricos sin dejar de ser voz para las hijas pobres. Vigilar a las hijas pobres con la voz: hacerse presente, hacerse autoridad allí donde no se puede estar, porque hay que ganarse el pan en una garita diminuta turno noche. El estereotipo se rompe justo donde el personaje hace contacto con una dimensión vital imprevista. Ser esos ojos que miran al otro pero lentamente dejarse mirar: salir de la persiana, mostrar la garita decorada, hablar de las plantas. Estetizar el espacio de trabajo. Erotizar el uniforme.

    La vigilante se complejiza en este gesto. Lo erótico irrumpe en su discurso torvo también como imagen, y también de a retazos. Hay un pibito, un pibito chorro, que le rompió el corazón. La vigilante conjura, con su relato, una imagen que no tiene precedentes y que une las dos puntas del círculo con una conciencia acaso involuntaria (para ella, no para la dramaturga, claro): las dos puntas son ella y el pibito, la policía y el ladrón. El relato es el relato de una boda, pomposa y urbana, junto a la garita. La conciencia es conciencia de clase, y vuelve a esta obra una pieza conmovedoramente irrefutable.

    Vigilante, con dramaturgia y dirección de Laura Sbdar y actuación de Mariana De La Mata, es una invitación a compartir la vigilia con una mujer adentro de un uniforme, adentro de una garita, para salir de la garita y salir del uniforme. Es una propuesta efectiva y conmovedora que nos conduce por un camino de imágenes, algunas bellas, otras crueles, que nos colman de preguntas.

Dónde: La Materia (Malabia 1077)

Cuándo: Viernes 21:30 hs

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Laura Sbdar

Actúa: Mariana De La Mata

Escenografía y vestuario: Pia Drugueri

Asistencia de dirección: Nicolás Mauro

Colaboración artística: Consuelo Iturraspe, Julieta Sbdar

Fotografía: Ignacio Yuchark

Dirección: Laura Sbdar