Nuestro juego es escaparle a la salida: una lectura de Amiga de Malena Saito

Por Vera Grimmer

     “I think I may be the voice of my generation or at least, a voice of a generation”[1] dice Hannah en uno de los capítulos de la serie Girls, escrita y protagonizada por Lena Dunham. Esta producción retrata algunos de los años de juventud en Nueva York de la autora. ¿Se podrá ser exitosa alguna vez en la vida? ¿Dónde está el cartel que indique la salida certera, inequívoca? Dunham esboza aquí  las problemáticas que giran en torno a ser adulta: pagar las cuentas, tener un trabajo estable, la amistad femenina, la sexualidad, las fiestas. Nuestra protagonista Hannah esquiva el peso de la responsabilidad en numerosas ocasiones, pero al menos lo pone en palabras, deja plasmada esta inquietud: hacerse cargo.

   Amiga, el primer libro de poemas de Malena Saito, explora y ahonda en estas correntadas que navega la escritora estadounidense. Malena Saito es acuariana, nació en 1994. Vende libritos. Tilda mal palabras y relaciones. Fundó Elemento Disruptivo, casa editorial. Dirigió las colecciones “Zona temporalmente autónoma”, “La vuelta al sol” y “Hagamos un altar”. Elige hacer siempre, todavía no murió. En uno de sus poemas exclama que “la fiesta salió mal”, ¿no se supone la fiesta el espíritu del bienestar? Pasarla bien es un mandato del que Saito rehúsa, propone “construir, una estrategia / nuestra estrategia.”

     Esta estrategia no es clara, la escritora no termina de definirla, pero sí sabe quién va a estar ahí para sostenerla: la amiga. Para nosotras, la amistad es un bien que no se cambia, y cuyo valor es incalculable. Incontables audios de Whatsapp, llamadas telefónicas, pijamadas larguísimas y bajones compartidos constituyen, entre otros factores, la experiencia de la amistad femenina. La amiga es casa, es origen, es madre. Como declara Carrie Bradshaw en Sex and the city, “friendships never go out of style” (las amistades nunca pasan de moda). Pueden abandonarnos las parejas, las relaciones, los trabajos: nunca la amistad de una amiga. A la amiga se vuelve, a la amiga se la acompaña. Este universo tan particular es una red de contención, un entramado simbólico en el que no paramos de tejer y destejer sentidos.

     “No sé usar las palabras / quiero por otra parte / conocer lo que deberían ser las cosas. / Por ejemplo / el amor / es consentimiento” reza uno de los poemas del libro. ¿Se pueden conocer las cosas a través de las palabras? ¿Es ese el único camino? Que el amor sea consentimiento, pide que haya sentido y sentimiento entre uno y el otro. Saito busca una correspondencia que a menudo no encuentra, y sigue para adelante. No puede quedarse en el rechazo, lo mira con melancolía, y edifica a partir de la ruina. En este sentido, podemos pensar a la ruina como un resto de un pasado que sigue manteniéndose en pie. Al decir de Elizabeth Jelín “recordar es resistir”, y es esa la bandera que planta Amiga. Ya no estarás más solx si tenés una amiga, un abrazo tierno donde fundirte y tratar de comprender la realidad tan hostil y cambiante.

     En esta ópera prima hay un eco de la obra de Feliciano Centurión. Este artista visual paraguayo radicado en Argentina, bordaba frases en abrigos, a veces de sus sueños, siempre desde su corazón. En este gesto de hacer público lo íntimo, Centurión buscaba exorcizar su enfermedad, o al menos, desmitificarla. “Florece mi corazón”, “Te quiero”, “Descansa tu cabeza en mis brazos”: mensajes secretos que al trasladarse a la esfera pública se convierten en consignas a seguir. Es curioso, la autora de Amiga se pregunta “¿el amor es una frazada tirada en la calle?” y el pintor toma esa frazada como soporte material de su obra. Dentro de las tradiciones heredadas, a las mujeres se nos enseña –no a todas-, a tejer, a coser, a bordar. Alguna abuela, o alguna tía, o incluso nuestras madres nos inculcan ese valor, el de unir pequeños retazos de tela, remedar ropa rota, hacer bufandas para el invierno. Los poemas de Malena funcionan a modo de disparador sobre una tela que se une a otras, capa sobre capa, como un bordado sensible y puntilloso que sólo la lectura comprensiva y atenta puede ejercer.

     La voz principal de Amiga se pierde por momentos, no encuentra sosiego, ¿será porque como en Frances Ha, todavía no se siente una persona real? Pareciera que Saito continúa, como a través de un hilo invisible, con las enseñanzas de la poesía confesional de mediados del siglo XX. Anne Sexton, Sylvia Plath, James Merrill[2], Adrienne Rich, son algunos ejemplos a la hora de pensar este género. Durante un tiempo se desestimó este tipo de poesía por hablar del dolor, de la muerte, de poner el cuerpo, de la adversidad. ¿No es acaso, toda nuestra vida, un sinfín de situaciones complejas donde los sentimientos nos toman como rehenes? En la dedicatoria de Amiga se mencionan los tiempos de emergencia emocional, como si la ternura fuese un decreto de necesidad y urgencia para los tiempos que corren ahora, y por qué no, desde siempre.

     Pese a la tormenta y el viento en contra, este primer libro de poemas llega a la costa y casi ileso, listo para que quien lo lea, se sumerja en sus aguas y vuelva a pasar, como el río que pasa y pasa.

     Dejamos a continuación, como adorable vistazo a lo que se viene, uno de los poemas de Amiga:

 

Amiga,

no puedo estar lejos de casa

ni tampoco

cerca

de las personas.

Hoy tomé demasiadas cervezas

intentaba encontrar el cierre y la pausa

pero no hay fin, cuando los demás están dispuestos

a pagar.

La noche se hizo helada

partí a casa

caminando sobre cuerdas frágiles que se me tendían

como amantes.

     Amiga, el primer libro de poemas de Malena Saito editado por Santos Locos, puede conseguirse en: La Coop Librería, Caburé Libros, La Libre, Menéndez Libros, Clásica y Moderna, Alamut, Rodríguez Libros, La Sede, Volcán Azul (Córdoba), Colastiné, Eterna Cadencia, entre otras librerías.

[1] Creo que puedo ser la voz de mi generación, o al menos, una voz, de una generación.
[2] Encuentro una resonancia significativa entre uno de los poemas de Amiga y “El vaso roto” de Merrill. Aquí una traducción: https://buenosairespoetry.com/2016/08/19/el-vaso-roto-de-james-merrill/