Cirque Réinventé

Por Florencia Viva

Existió el circo romano, con su gran tamaño y su capacidad de ser un centro de encuentro y reunión. En Grecia el espectáculo circense priorizaba la fuerza física como señal de superioridad. En China, contorsionistas y equilibristas eran los protagonistas, que tenían como principales espectadores a sus monarcas. Antes de la conquista, en América del Sur y Central se estilaban los juegos con malabares de pies y manos. La carpa apareció luego, con el entrenamiento de excéntricas e inusuales maneras de montar caballos, actividad que desarrollaron inmigrantes británicos en América del Norte, cuando se comenzó a cobrar un arancel y se necesitaba generar exclusividad para quienes abonaban. Los gitanos aportaron su virtud nómade, para no dejar que los espectáculos murieran: una y otra vez renovando el público. Así fue como el circo se convirtió en una categoría de espectáculo en sí misma, una categoría global, pluridisciplinaria y multicultural.

En 1982 en Baie-Saint-Paul, Quebec, un grupo de saltimbanquis se mixtura con artistas, coleccionistas y algunos turistas entusiastas. Se trata del Club des Talons Hauts: artistas callejeros. Entre ellos se encontraba Guy Laliberté, quien con sus colaboradores gestó la disparatada idea de crear un circo quebequense y llevarlo por todo el mundo. Así fue como en el 450° aniversario del descubrimiento de Canadá por Jacques Cartier, el muchacho Laliberté presentó un espectáculo llamado Cirque du Soleil, que tomaba elementos de los diferentes tipos de circo de alrededor del planeta, adaptándolos para que funcionen juntos. Arte de la calle, trajes extravagantes, una iluminación mágica y música original. Y, por sobre todas las cosas, sin animales; el culto del Soleil es a la destreza humana. El concepto fue todo un éxito, y así consiguieron convencer al gobierno local de la pertinencia de una gira del Cirque con motivo del Año Internacional de la Juventud. Desde entonces, el Cirque du Soleil no paró de crecer, llegando a todos los rincones del mundo con muchísimos espectáculos simultáneos.

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El trabajo artístico del Soleil se preocupa por renovarse constantemente y por generar propuestas creativas arriesgadas. Además de sus shows emblemáticos, comienza en el 2002 una diversificación de sus contenidos, y se arriesgan a más. Podemos mencionar a Zumanity, cabaret erótico para adultos; , espectáculo épico que utiliza lenguaje cinematográfico; o incluso llegaron a asociarse con otros actores de la cultura que le permitieron tener más alcance a nivel comercial y artístico. Ejemplo de esto último es su producción LOVE, inspirada en la música de Los Beatles, o Sep7imo Día, que hace lo propio con Soda Stereo.

Sep7imo Día – No Descansaré impactó con un despliegue impresionante que, entre equipos de audio, video, escenografía y vestuario, fue trasladado por todo el continente en veinte camiones. Tras llegar a la Argentina con la primera experiencia del Soleil que se inspiró en una banda latinoamericana y montó un show con más de 90 artistas en escena, vuelven a nuestro país en 2018 con Amaluna, su tributo a las “mujeres heroínas”, que debe su nombre a la isla mágica donde se desarrolla la historia que sirve de hilo conductor del espectáculo. Una Matria gobernada por diosas y regida por los ciclos de la Luna. Cuenta su directora, Diane Paulus, que tomó como inspiración leyendas de las mitologías griega y nórdica, y también La Flauta Mágica de Mozart y La Tempestad de William Shakespeare.

El Cirque du Soleil continúa desafiando a las voces que lo acusan de perder su autenticidad y su bohemia al aceptar patrocinios y cobrar entradas elevadas aunque de gran amplitud, y sigue creciendo como industria redituable, como un espectáculo que ya no tiene como espectadores a las mayorías populares hace mucho tiempo, pero que inserta en su carpa sus características iniciales de tintes callejeros y humildes, con historias emotivas y con líneas ideológicas y morales muy claras.

Abonar la entrada para presenciar sus espectáculos es siempre una inversión. En mi caso, todas y cada una de las veces salgo de su carpa azul y oro con la sensación de que valió la pena.