Sobre la reescritura del legado pop de Los Gatos

Por Eric Olsen

     El legado de una banda es un libro abierto que se escribe todos los días. Es como una discusión abierta en constante transformación. Está influenciada por muchas variables y nunca se la argumenta desde un único punto de vista. Si se toma una definición literal de la palabra “legado”, podemos hablar de lo que el artista deja después de su tiempo; su “herencia” implica cómo será recordado. Primero se remite a la obra en sí y después a la vigencia actual que mantiene la obra. Hay obras tan enormes como maremotos que derribaron los diques que se cruzaron en su camino hacia la liberación artística. Un legado fuerte se escucha en la obra de las nuevas generaciones y es un arma de doble filo: puede ser tanto un recurso valioso como una carga histórica en los hombros de los artistas de hoy.

     Los Gatos son considerados como la primera banda del rock nacional. Rock. El rock que este año celebra 50 años y toma como fecha de aniversario la salida de “La balsa”. ¿Pero por qué hablamos de rock cuando hablamos de Los Gatos?

     Su lugar en la historia del rock nacional está fundado en dos puntualidades técnicas. Una es ser la primer banda que compuso sus canciones en castellano, a diferencia de los otros grupos hispanos de la época que recurrían a traducir canciones o a grabar en inglés. La verdad en esa declaración fue puesta en duda repetidas veces por historiadores culturales, especialmente cuando se consideran singles como “Rebelde” de Los Beatniks del 1966 a contraluz de “La balsa”/“Ayer nomás” de Los Gatos del 1967. La segunda particularidad está en el récord de 250.000 unidades vendidas que rompió “La balsa”. Pero lejos de ser un hito rockero, el primer lanzamiento de Los Gatos se convirtió en el “tema del verano”, “el primer hit”. ¿No tendría que ser interpretado todo esto como un hito pop más que rock? ¿No es la popularidad de las masas una condición característica de la música pop, el género popular por excelencia?

    Ahora bien, no estamos diciendo que todos los hits sean pop, esto sería caer en una generalización tan grande como la que implica la etiqueta de “rock nacional”. Tampoco queremos pasar por alto el hecho de que las palabras que hoy usamos para hablar de música no eran las mismas en la época de Los Gatos. En su momento se denominó “rock” al movimiento que surgió en oposición a la música comercial de la época. Esta oposición, en el caso de Los Gatos, no está tan delimitada cuando se consideran hechos como el cambio de Nebbia en la letra de “Ayer nomás”, originalmente una canción de Moris cargada de críticas político-sociales, por una letra más ingenua y ATP.

     Esta auto-censura habla de un momento particular en la historia de la cultura popular argentina. Un momento en el que, en palabras de Nebbia, “si yo decía directamente ‘no tengo libertad’”, íbamos presos o censuraban la canción porque ya estaba Onganía”. 1967 era un año prematuro para el nacimiento de una banda de rock con un sonido vanguardista y un discurso rebelde. Pero el éxito de actos como Palito Ortega, Sandro y el Club del Clan sirvieron como los precedentes necesarios para el nacimiento de la primera banda pop de Argentina.

     Las revoluciones históricas del rock suelen asociarse a cuestiones como el discurso rockero o la reinvención musical. Pero a diferencia de sus pares, el discurso de Los Gatos no rompió con nada. El trabajo lírico de Nebbia siempre se posicionó desde un lugar naïve, con un nivel de crítica que nunca dejó de ser adolescente e individualista. Es muy difícil encontrarle un punto de comparación con la poesía de vanguardia de Almendra o el blues barrial de Manal. La influencia que tuvieron Nebbia y Los Gatos en estas bandas sí es fundamental, pero también se puede decir lo mismo de Leonardo Favio para Spinetta y Moris o Atahualpa Yupanqui para Manal. El aporte de Los Gatos fue fundamental para el nacimiento del rock nacional, pero no se detiene ahí y al mismo tiempo no se lo puede ver como algo suficiente.

   Sin embargo, el punto no es desestimar a Los Gatos como banda de rock, sino enclarecerla como banda pop. La perfección melódica de canciones como “Lo olvidarás”, “Flores y cartas”, “Dónde está, cómo fue” puede hasta compararse con el trabajo de Brian Wilson en los Beach Boys. Con la banda estadounidense comparten más de un parecido, si se considera a Los Gatos Vol. 1 y Pet Sounds como dos síntesis del pop tradicional de época en voz de la nueva generación de los 60s. Discos posteriores de Los Gatos como Los Gatos Vol. 2 y Seremos amigos son continuaciones de la exploración pop de Nebbia como compositor prodigio.

     Luego de estos discos, Los Gatos sí incursionaron en sonidos más agitados y rockeros. En su catálogo sobran las experimentaciones y la sed por intentar nuevos estilos. Sobrevivieron buenos resultados, canciones como las psicodélicas “Cuando llegue el año 2000” y “Escúchame, alúmbrame”; y malos resultados: el peor posible fue su último disco, Rock de la mujer perdida de 1970.

    Pero la historia difiere. Rock de la mujer perdida fue considerado como uno de los mejores discos de la historia del rock por la Rolling Stone, y uno de los mejores de la discografía de Los Gatos. De ahí que el carácter pop de la banda fuera dejado de lado para servir a la hegemónica historia del rock nacional. ¿Qué hubiese pasado si se hubiera reconocido a Los Gatos por su potencial pop? ¿Estaríamos hablando de una historia del pop nacional en vez de rock nacional? ¿Qué sería de la música argentina sin la presión sofocante de la cultura rockera?

     Un breve repaso por las cientos de entrevistas y notas de opinión que se han hecho acerca de Los Gatos y Litto Nebbia produce un resultado de la palabra “pop” tendiente a cero. Hay pocas excepciones, pero importantes. Leo García, en su rol de melómano e historiador del pop nacional, también distingue a Los Gatos como una “banda pop, que nada tenía que ver con el rock candombero que está sonando ahora”.

     Los Gatos no es la única banda que sufrió reescrituras orientadas a encapsular su obra dentro del soberano rock nacional. Estilos como el new-wave de los Redondos (rescatado en el reciente compilado El futuro llegó hace rato) o el reggae oscuro de Sumo, son otros ejemplos de lo que el rock nacional decidió poner a un lado para proteger la linealidad de su historia. En una relación más cercana al caso de Los Gatos, es imposible pasar por alto la reescritura que se ha hecho de la importancia de bandas como Virus o Metrópoli, o incluso Los Abuelos de la Nada. Todos ellos son herederos naturales del discurso anti-rockero y la sensibilidad pop de esos primeros discos de Los Gatos.

     “Los Gatos fueron, ni más ni menos, el primer grupo de rock en castellano. Punto.”, sentencia Claudio Kleiman en una nota para Página/12. ¿Qué dice del rock nacional que su primera banda haya sido una banda pop?