“Un día, el siglo será deleuziano”: Cartas y otros textos (Cactus) y Deleuze Hermético (Las cuarenta)

Por Alan Ojeda

   La predicción de Michel Foucault fue acertada. El siglo XXI llegó y es deleuziano. En Argentina, gracias a editoriales como Cactus, Las Cuarenta y gente como el poeta, ensayista y traductor Juan Salzano, traductor de Deleuze hermético: filosofía y prueba espiritual y Deleuze y la brujería nos encontramos con material fresco e imperecedero. Desde la obra misma de Gilles Deleuze hasta aquellos pensadores contemporáneos que dotan de nueva vida al pensamiento deleuziano, es claro el ejemplo claro de que algo está sucediendo en el pensamiento.  En este caso nos toca hablar de Deleuze hermético: filosofía y prueba espiritual (Las Cuarenta) y Cartas y otros textos (Cactus).

   El mundo, que cambia a una velocidad que el hombre jamás ha experimentado en la historia, demanda filosofías capaces de adaptarse a ese fluir vertiginoso. Lejos quedaron los vastos y totalizadores sistemas filosóficos rígidos que no logran captar los desplazamientos y tienden a ser usados más como molde de la realidad que como potencia interpretativa y práctica. Si observamos las primeras fuentes filosóficas del mundo, por ejemplo, el Tao o el hermetismo, estas desarrollaban sus conceptos a partir de su observación de la naturaleza y sus ritmos: lo micro en relación a lo macro; el agua golpeando contra una piedra; el viento levantando el polvo o erosionando una montaña. Con el pasar de los siglos y una adherencia cada vez más ferviente al racionalismo, que derivó en una desconfianza total hacia el mundo sensible, esa chispa se ha ido apagando. Como consecuencia hemos perdido confianza en lo que el mundo tiene para decirnos. A simple vista esto parece decir más bien poco, sin embargo, es clave tenerlo en cuenta al pensar la potencia del pensamiento de Deleuze por dos cuestiones: las nuevas lecturas que se han hecho de su obra y la íntima relación que mantiene con esas primeras fuentes filosóficas.

   Por un lado, Cartas y otros textos (Cactus 2016), edición preparada por David Lapoujade, presenta, además de cartas a Michel Foucault, Clément Roset, Guattari y Klossowski, textos de juventud: “De Cristo a la burguesía” y el paradigmático “Matesis, ciencia y filosofía”, la introducción al texto de Jean Malfatti di Montereggio llamado Études sur la mathèse ou anarchie et hiérarchie de la science a pedido de Marie-Magdaleine Davy (quien colaboraba con las Editions du Griffon d’Or). Según señala Juan Salzano en su prólogo a Deleuze hermético: filosofía y prueba espiritual, Davy era “una ferviente espiritualista, de carácter salvaje, rebelde e independiente, conocedora de 10 lenguas vivas y 4 lenguas clásicas, estudiante de filosofía e historia desde muy joven, y Doctora en Teología”. Fue ella la sacerdotisa que inició a Deleuze en el pensamiento esotérico y lo impulsó a escribir sus primeros textos. El prólogo al libro de Malfatti nos permite indagar en una faceta del pensamiento deleuziano : aquel que está relacionado plenamente con una praxis, la de la magia, ahí donde la voluntad del hombre se mezcla con la voluntad de la naturaleza y sus poderes. Adentrarse en estos caminos implica volver a pensar la potencia del pensamiento en relación a su capacidad de modificar nuestra experiencia física. En un giro espiritual, la filosofía de Deleuze puede considerarse, contra la tradición racionalista y más occidental, un intento de devolverle al pensamiento su relación con los procesos vitales.

   Si hoy Deleuze parece más vivo que nunca, es porque encontramos en él un camino para recobrar nuestra fe en el mundo y volver a nosotros mismos, a nuestro cuerpo, olvidándonos de la enferma dualidad que hemos heredado con el correr de los siglos a través del platonismo. Gracias a estos textos, inéditos hasta el momento en castellano, podemos comenzar a descubrir cuán espiritual puede ser una filosofía materialista, porque espíritu y materia son lo mismo.

   Por otro lado, continuando con el tema, Deleuze hermético: filosofía y prueba espiritual (Las Cuarenta 2016) de Joshua Ramey, traducido por Juan Salzano (quien nuevamente se luce con una introducción a la altura de las circunstancias) nos acerca una propuesta práctica de la filosofía deleuziana. ¿Qué implica eso? Gran parte de la academia se ha dedicado a realizar un ejercicio infinito de exégesis, búsqueda de referencias sobre la producción de Gilles Deleuze; por otro lado, no son pocos los que hacen uso y abuso de los conceptos deleuzianos como una mera herramienta para justificar un análisis o una crítica. Sin embargo, en estos tiempos de deconstrucción y devenires varios (algunos más intensos que otros) de los que Deleuze es uno de sus precursores y principales ideólogos, es necesario volver a darle cuerpo y re-pensar las potencialidades de la obra deleuziana.

   Deleuze hermético analiza la relación del pensamiento del autor francés con los autores místicos pre-modernos y el pensamiento mágico de filósofos como Giordano Bruno, Ficino, Agrippa, Nicolás de Cusa y Spinoza (que el autor del libro considera como el último pre-moderno). ¿Qué relación hay entre Gilles Deleuze y los arcanos mayores del tarot? ¿Y con los sigilos? ¿De qué manera los agenciamientos entran en contacto con la teoría de las correspondencias? ¿Qué es un brujo para Deleuze? En tiempos de penurias donde la magia parece estar tan lejos, aún hay valientes que se empeñan en preservar esos tesoros del hombre (y la naturaleza) que alguna vez supieron ser guía del progreso y la búsqueda espiritual del hombre.

   ¿Qué es la magia? Algunos dirían que la posibilidad de manejar la naturaleza a voluntad, como el mago Próspero y su varita, colonizando la naturaleza, sometiéndola a su poder. Sin embargo, esta no sería una representación más del hombre escindido del mundo que sutura la falta de armonía y su distancia de la creación a través de la fuerza. Joshua nos propone otra lectura: cuando Deleuze se apropia de estas tradiciones, cuando dice “nosotros, los brujos” y nos habla de símbolos e intensidades, no lo hace para señalarnos una forma de “adquirir poder” sino como un camino hacia la unión con el mundo. Vivir plenamente es dejarse atravesar por los flujos que nos circundan y poder aprovecharlos a nuestro favor. Es, también, por eso, una filosofía de los ritmos materiales. El agua, el aire, la tierra, el fuego, los animales, la música, todo es material de agenciamiento pues, sin su conexión con estas cosas el hombre no vive. Esto implica un camino por la vía de la inmanencia, la conexión absoluta y primigenia con el gran caosmos que no cesa de brotar y manifestarse en formas de las que somos parte. Como había percibido el etólogo Jakob Von Uexküll, la naturaleza es una gran sinfonía compuesta de formas de vida que interactúan a través de puntos y contrapuntos.

   Si, como dijo Nietzsche, el filósofo es un doctor y la filosofía una especie de medicamento para una existencia enferma, Deleuze es el gran druida, el médico brujo. Tanto en Cartas y otros textos como en Deleuze hermético el lector se encontrará con la filosofía en su estado más puro; es decir, no como un mero sistema producido como  excipiente de nuestra capacidad de razonar sino como una potencia vital. Cada texto de Deleuze está enfocado en ser y transformarse en una forma de recomponer el vínculo con toda la existencia. En el caso de Joshua Ramey, el autor ha sido capaz de dar cuenta de la complejidad y la fuerte impronta materialista y práctica de la filosofía deleuziana. Los textos considerados aquí son, y nunca más pertinente esta frase, “una aventura del conocimiento”.

Deleuze, Gilles.Cartas y otros textos. Edición de David Lapoujade. Buenos Aires: Editorial Cactus, 2016

Ramey, Joshu. Deleuze hermético. Filosofía y prueba espiritual. Trad.: Juan Salzano. Buenos Aires: Las Cuarenta, 2016.